- Ha formado diversos grupos de danza, el más grande, el Ruth Palacios que este año cumple 36 años de bailar
Haydée Palacios, bailarina, coreógrafa y maestra folclorista, nació en Masaya, ciudad que considera su única maestra en el folclor: Masaya es una ciudad que renace, prolifera y enseña el folclor, no se cansa, es inquieta. Por eso me siento muy orgullosa de ser de Masaya y haber trascendido fronteras, porque he sido profeta en mi tierra y en otro lugares.
Su labor artística ha sido reconocida con importantes premios a nivel nacional e internacional tales como El Galardón de Oro (años setenta); Orden Rubén Darío (años ochenta); Excelencia Artística del Teatro Rubén Darío; Las llaves de la Ciudad del Condado de Dade, en la Florida y otros.
Los principales proyectos realizados por Haydée Palacios se convierten en momentos imprescindibles para la historia de la danza y del folclor en Nicaragua: introduce la clase de folclor dentro del sistema educativo en los años setenta; fomenta proyectos culturales como los festivales intercolegiales de folclor hasta en el nivel preescolar, las tardes folclóricas infantiles en el Rubén Darío; organiza grupos de danza en los colegios Ramírez Goyena, Primero de Febrero (ahora Salomón de la Selva) y en el Instituto Manuel Olivares ubicado en Las Brisas.
Aparte de eso, ha formado diversos grupos de danza, el más grande de ellos llamado Ruth Palacios, que este año cumple, según sus palabras, 36 años de estar sobre mis hombros.
El rescate de Los Ahuizotes
Una de las cosas que más ha satisfecho a Haydée es haber rescatado danzas que estaban en el olvido: Los Ahuizotes estaban olvidados, yo gano en lo años ochenta tres lugares meritorios, pues éstos revolucionan el escenario a través de mi danza, con un vestuario y una música auténticos.
El Baile de Aquella Indita, retomado por un sinnúmero de grupos folclóricos, también pertenece a las danzas rescatadas por Haydée: todos los grupos han usufructuado la coreografía y el vestuario pero me siento orgullosa, es parte del legado. Las Pastorelas, ganadora de festivales folclóricos y en la que intervienen 50 personajes, forma parte de éstas.
En los años ochenta, donde ella asegura tuvo un renacimiento de su proyección folclórica, representó a Nicaragua en Europa, Estados Unidos, Centroamérica y otros países. Durante esta década, ella organizó un grupo folclórico de sordos pero éste desapareció por falta de apoyo.
Aunque Haydée Palacios asegura ser una creación propia, luchando en hacer arte pero sin imitar a nadie, reconoce a maestros como Adán Castillo o Francina de Cateura pero, sobre todo, recuerda el apoyo que su madre, Haydée Vivas, le dio desde pequeña, estando aún en contra de su esposo, Dagoberto Palacios, quien no quería que Haydée fuera artista: mi madre me daba a hacer los trajes a escondidas, me llevaba a recibir clases y a comprar la música. Mi padre me enseñó el respeto a las leyes, la disciplina terrible pero mi madre me educó en el aspecto artístico.
En Nicaragua, el movimiento cultural ha tenido su desarrollo, sobre todo, después de los años ochenta. En el tema de la danza folclórica siempre ha existido una ambigüedad, pues se supone que los intérpretes y bailarines son los principales conservadores de la identidad; sin embargo, muchos de los grupos de danza han deformado de gran manera, pasos, vestuario y demás accesorios originales que se han ido heredando de generación en generación y que tienden a desaparecer.
Para Haydée Palacios, la danza es un arte que mezcla la creación con la interpretación, la proyección con el arte escénico, pues entiende que en el folclor la identidad no puede perderse, independientemente del proceso dinámico que tiene el ser humano, no se puede anexar a nuestras danzas diferente vestuario, diferentes pasos, elementos ajenos a la identidad nacional. Sin lugar a dudas, 40 años de vida artística, entregada a la cultura y a la enseñanza, le permiten tener una idea clara sobre el trabajo de la creación libre y el trabajo folclórico como dos cosas de distinta índole, teniendo en cuenta la importancia de llevar un estudio sistemático del último: Los jóvenes piensan que no se necesita estudiar porque ellos bailan en los grupos pero el folclor debe estudiarse igual que otras ciencias de las universidades. Por no hacerlo, los managuas confunden los bailes de disfraces de Masaya con los bailes auténticos.
Por su visión y proyección acerca del tema folclórico, sus homólogos la consideran como purista pero ella asegura que ese es su orgullo, saber balancear técnica y folclor sin que una supere a la otra.
La danza, por ser un arte efímero, de la cual no quedan registros como en la pintura o la poesía, representa un hálito que pasa en el espacio temporal e histórico.
Sin embargo, para Haydée Palacios, el legado de la danza se deja a través de la herencia, como las leyendas. Es a través de los trabajos retomados que se va dejando el legado. El baile del Güegüense es el mejor ejemplo de esto.
Muchas personas siempre se han preguntado para qué sirve el arte, cuál es la función que tiene en la sociedad. Aunque hay algunos que piensan que en realidad el arte es una simple manifestación o desahogo de ideas y emociones, existen otros que le atribuyen una función crítica o social. Según Haydée Palacios, la danza sí es capaz de mostrar algo, de criticar y poner en evidencia el ambiente social en el que se está viviendo: el ser humano es impredecible, se pueden lograr miles de cosas a través del movimiento danzario, vos podés satirizar, dramatizar, dar todo lo que el ser humano es. Por ejemplo, viendo pasar a las cajeteras con su batea, su tijerita para ponerla y su delantal, dije: ¡qué cosa mas preciosa! Lo voy a hacer en el escenario, y le llamé El Baile de las Cajeteras de Masaya ¿Quién me dice que eso no refleja nuestras costumbres o no es una crítica? Estoy representando al pueblo, está vigente lo que muestro en la danza. En el aspecto cultural, vos no tenés límites.